Fractura ósea

Fractura

Una fractura ósea es un daño del hueso. Esto puede ir desde una fisura en el hueso hasta una conminución completa. Las fracturas se clasifican por la localización y por el tipo de fractura. Es importante determinar si se trata de una fractura 'cerrada' o 'abierta'.

En una fractura cerrada la piel no está dañada; en una fractura abierta sí. En ese caso, el hueso atraviesa la piel, lo que facilita la aparición de una infección.

En el artículo sobre los distintos tipos de fracturas conocerás otras formas de clasificar las fracturas.

Determinar la localización de la fractura es importante para investigar si existe lesión asociada. Por ejemplo, una costilla rota que perfora un pulmón. O un hueso fracturado que daña un nervio, un músculo, un tendón o un vaso sanguíneo. Si sospechas de una fractura, consulta siempre a un médico.

Fracturas por región corporal

En principio, cualquier hueso del cuerpo puede fracturarse. Los síntomas y el tratamiento de cada fractura pueden ser diferentes. A continuación encontrarás más información sobre las fracturas más comunes.

¿Cómo se produce una fractura ósea?

Una fractura puede tener varias causas, siendo el traumatismo (accidente) la más frecuente. Se distingue entre un traumatismo directo, como una patada o un golpe en el hueso, y un traumatismo indirecto. Un ejemplo de traumatismo indirecto es una fractura de clavícula tras una caída sobre el brazo extendido.

La sobrecarga, como por ejemplo cuando un halterófilo levanta un peso superior al que los huesos soportan, también es un factor de riesgo.

Una tercera posible causa se asocia al envejecimiento o a la osteoporosis, otra palabra para la desmineralización ósea. En ambos casos, los huesos se debilitan y se fracturan con mayor facilidad.

Características (síntomas) de una fractura ósea

Lo más característico es el dolor a la altura de la fractura. Este dolor suele ser más intenso cuanto más grave es la fractura. A veces no es posible mover la parte del cuerpo afectada sin aumentar el dolor. La hinchazón y la decoloración suelen acompañar al dolor.

En una fractura completa puede ser visible una posición anómala. Esto no ocurre cuando hay 'solo' una fisura en el hueso. En todas las fracturas puede haberse escuchado un chasquido o crujido en el momento de producirse.

¿Cómo se diagnostica una fractura ósea?

A menudo, durante la anamnesis y la exploración física, surge la sospecha de una fractura. En ese caso, el médico de cabecera o el especialista solicitará una radiografía. Esta es necesaria para visualizar la posición exacta de los fragmentos óseos y la gravedad de la fractura. Un posible desplazamiento de fragmentos también es visible en la radiografía.

A veces es necesario realizar una TC para estudiar la fractura y mostrar sus detalles con mayor precisión.
En personas mayores de 50 años con una fractura, es importante realizar una DEXA. Una DEXA es una prueba con rayos X que aporta información sobre la densidad ósea. Durante la prueba se obtienen imágenes de la columna, la cadera y la muñeca. Los resultados se comparan con los valores de referencia según edad, estatura y peso. En función de ello, se determina si existe osteoporosis (desmineralización ósea).

Tratamiento de una fractura ósea

En principio, una fractura consolida por sí sola. El tratamiento se centra en que los huesos crezcan juntos en la alineación correcta.
El tipo de tratamiento se ajusta a la localización, al tipo de fractura y a posibles lesiones asociadas de tejidos blandos como tendones, músculos, nervios y vasos sanguíneos. En la práctica, se distinguen tres opciones terapéuticas: conservadora, con yeso y quirúrgica.

Tratamiento conservador

En la mayoría de las fracturas se elige una 'actitud expectante'. El tratamiento se orienta a que los huesos consoliden y crezcan juntos en la dirección correcta. Si es necesario, primero se reducen (se recolocan) y después, por lo general, se inmovilizan con yeso. El yeso aporta protección y permite que el hueso se cure en reposo. Es fundamental guardar el suficiente reposo, eventualmente con la ayuda de un cabestrillo o un vendaje compresivo.

Tratamiento quirúrgico

Se opta a menudo por la cirugía cuando se trata de una fractura que no consolidará de forma correcta por sí sola. Los fragmentos óseos se fijan quirúrgicamente con material de fijación, como clavos, tornillos y placas metálicas.

Condiciones destacadas

Compartir esta página Empiece su reconocimiento