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Exploración DEXA
Absorciometría de rayos X de doble energía
Una exploración DEXA es una prueba de imagen médica que se utiliza para medir la densidad ósea y/o la composición corporal. DEXA es la abreviatura de Dual-Energy X-ray Absorptiometry.
¿Por qué una DEXA?
Las exploraciones DEXA se utilizan para detectar afecciones como la osteoporosis (desmineralización ósea) y la sarcopenia (pérdida marcada de masa muscular). La osteoporosis es una afección en la que la masa ósea disminuye, lo que provoca un mayor riesgo de fracturas. En la sarcopenia se pierde masa muscular y aparecen problemas en el funcionamiento diario.
Las DEXA también pueden medir la composición corporal total. Así se obtiene información sobre la cantidad de grasa corporal y de masa muscular. Esto hace que la prueba también sea interesante para deportistas o personas con sobrepeso que desean conocer su porcentaje de grasa y su masa muscular.
¿Cómo funciona una DEXA?
Durante una DEXA, el paciente se tumba en una mesa mientras el equipo envía una dosis baja de radiación de rayos X a través del cuerpo. El aparato mide cuánta radiación absorben los huesos y los tejidos blandos del cuerpo (absorben). No todos los tejidos absorben la misma cantidad de radiación. Así, la DEXA mide la densidad ósea y la composición corporal. Estos valores se comparan con los valores normales para alguien de la misma edad y sexo.
Una DEXA es una prueba sencilla e indolora que suele durar menos de 15 minutos. El paciente no tiene que desvestirse y no se necesita preparación especial. Para obtener el mejor resultado, el paciente debe permanecer quieto.
Es importante saber que las DEXA no son adecuadas para todo el mundo. Los implantes metálicos, como las prótesis articulares, pueden afectar negativamente a la prueba, haciendo que la medición no sea del todo precisa. Durante el embarazo tampoco es aconsejable realizar una DEXA, para no exponer al feto a radiaciones.
Comparación con otras técnicas de imagen
Una DEXA es la mejor manera de medir la densidad ósea. Las radiografías son menos precisas y muestran la pérdida ósea solo cuando la masa ósea ya ha disminuido de forma importante. Además, la exposición a la radiación en una DEXA es muchas veces menor que en una radiografía normal. Las TC y las RM también son menos adecuadas, porque son más caras y menos accesibles que las DEXA.